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HISTORIA DEL SHIH-TZU
Sus antepasados se criaron con placer
y orgullo de Emperadores, jugando y corriendo en palacios sobre
brillantes pisos de mármol ó bien descansando sobre hermosos almohadones
de raso ó satín. El nombre Shih-Tzu que fue dado a su raza significa
Perro León del Tíbet: esto no significa que fueron criados para cazar
leones, sino que cuando están trimados y peinados se asemejan a un león
en miniatura. El mismo nombre se le dio en esa época a los Pekineses,
Lhasa Apsos, posiblemente a los Japanese Spaniels y Pug.
Sobre su origen podemos decir que durante la Dinastía Manchú, fundada en
el año 1583, era costumbre del Dalai Lama del Tibet enviar como presente
al poderoso Emperador de China los mejores ejemplares de Lhasa Apsos.
Posiblemente por ese motivo los Generales Manchú que retornaban
triunfantes de las invasiones del Tibet durante el siglo XVIII tomaron
como costumbre traer Lhasa Apsos como botín de guerra. Tales perros eran
colocados con gran ceremonia a los pies del Emperador como símbolo de
las victorias Manchú, por los oficiales que habían jugado los roles más
importantes en dichas guerras. La cruza de dichos Lhasas en los Palacios
reales, con los nativos Pekineses chinos, dieron origen al nacimiento de
su raza "Shih-Tzu", como así también la unión con los otros perros
llamados leones, de hocico corto y cara más bien plana. Se desconoce si
fue intencional ó no, y se realizó en mayor cantidad de lo que se pudo
haber imaginado. Su belleza y temperamento influyó para el rápido
crecimiento de la raza. Los originales perros leones y especialmente sus
antepasados, eran protegidos por vida, con altos honores, cuidados,
viviendo en la mejor parte y comiendo los alimentos de la mesa personal
del Emperador.
Con el correr de los años, la raza se difundió por todo el mundo y
actualmente son igualmente felices en palacios ó castillos, en el piso
25 ó 37 de un moderno rascacielos, en un sencillo departamento ó en una
soleada casa con jardín.
Se adaptan fácilmente al medio ambiente donde viven sus grandes y
queridos amigos, los hombres, y si por algún motivo especial los dueños
no pudieran cuidarlos más, brindan nuevamente todo su cariño a quien los
reemplaza, pero sin olvidarse nunca de quien les brindó antes cariño y
hogar.
Se sabe que cada perro tiene una razón de ser. La razón fundamental de
su existencia es brindar amor, compañía y el placer de lucir su más
rancia alcurnia junto con la elegancia de nuestro andar. Son honestos,
no sirven para cazar ni para pelear, ni atacar, sólo quieren dar y
recibir afecto y cariño, pretendiendo gustar por su belleza, arrogancia
y distinción. Por ese motivo están incluidos en el grupo "Toy, Lujo y
Compañía".

  

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